Parto de Luna Yara Solea, contado por su mamá Cécile

Mi parto fue un poco excepcional creo... por lo menos… Fue maravilloso.
Sentí mi primera contracción en el trabajo el viernes como las 6 de la tarde, justamente tenía visita de mi acompañante, Leatitia. -Creo que me hizo bien estar activa hasta el final de mi embarazo-.
Después las contracciones se hicieron regulares desde las 3 de la mañana, como cada 5 minutos, sin dolor. Pero yo estaba en un estado que ya no podía dormir, sabiendo lo que estaba pasando... Deje dormir a mi esposo William, no necesitaba despertarlo: Que descanse para lo que viene, me decía.
El sábado en la mañana fui a ver a Cristina a Colibrí porque estaba preocupada por un infección genital crónica que justo vino ese día -habíamos trabajado antes sobre eso también-. En cualquier otra parte me habrían hecho una cesárea no necesaria, y siempre estaré muy agradecida de Cristina por el parto que tuve. Ella me tranquilizó sobre ese punto, y me dijo de prepararme a la llegada de mi hija por la misma noche o el día siguiente. Quería parir en el agua. Ya mi hija estaba en posición de surgir.
Así que regrese en mi casa tranquila, siguiendo en trabajo de parto. Estábamos a las 12 del día ya. Fui a avisar al trabajo que no iba a trabajar, y platiqué con una amiga en el camino. Sentía más las contracciones que no paraban y eran más regulares. En casa con William, estuvimos esperando, tranquilamente. El creía tener por fin una vez el tiempo de mirar un partido de futbol, y hacia su medio-tiempo poniéndome calor en la espalda, jajaja.
También vino un amigo a visitarnos pero a las 3 p.m, no podía mas seguir la conversación, ya me dolía. Decía: No podré soportarlo hasta el día siguiente; con razón, porque sin saberlo estaba terminando las contracciones para poder parir!
Había escuchado tantas cosas sobre el dolor, el largo tiempo de trabajo (¡hasta 3 días!)... ... que me imaginaba transformarme, golpear a William, gritar como un animal, no sé... ... ... Y nada de eso pasó. Fue todo tranquilo, muy regular y de paso a paso.
Como a las 3 y tanto p.m, medíamos el tiempo de las contracciones (una de + o - 40 segundos cada 3 minutos), lo que significaba el fin. Igual, teníamos dificultades a creerlo, tanto creíamos que iba a tomar mucho más tiempo. Pero cuando perdí el tapón y el liquido, ya había prisa por irnos. Tenía unas ganas irreprimibles de pujar. Intentaba retenerla. William corrió a buscar un amigo que nos llevo y -¡casi parí en su auto!-. Cristina estaba tranquila, había preparado un chocolate caliente pensando que íbamos a tener tiempo para platicar y todo... Pero a penas bajé las escaleras que llevan a la casa, sentí la cabeza de mi bebé saliendo entre mis piernas. Corrimos al cuarto, Cristina dijo a William que me instalara sobre la silla de parto, el se colocó en mi espalda diciéndome consejos que no escuché porque ya no estaba ahí, me senté por fin, no podía detener el pujo, Cristina a mi lado, ya puje VIUUUuu salió como una estrella fugaz mi Lunita, en menos de 5 minutos -creo que tenemos un record- !!!
El día 16 de Abril 2011, a las 16h36 nació Luna Yara Solea.
Todos estábamos muy sorprendidos de la velocidad en cual vino mi hija. ¡Hizo una zambullida pues!!!
Cristina la recibió y me la pasó inmediatamente. Ella estaba con mucho vermix y muchos cabellos negros -como la soñaba!-. La coloque en mi pecho, y una gran ola de amor, cariño, serenidad, felicidad, orgullo... vino a llenarme junto a mi esposo.
Ya no parí en el agua como lo habíamos previsto, pero después tomamos un rico baño con Luna. Había música que trajimos, estábamos los 3 en un momento mágico. Luna estaba durmiendo, la hacía navegar en el agua en sus sueños... ¡¡¡ Fue tan tierno ese momento, tan maravilloso todo!!!...
Creo que tuvimos un parto ideal -rápido y sin dolor como lo soñaba-, genial, increíble, maravilloso y estoy muy orgullosa de mi hija igual que llegó súper bien y ¡tan rápido!
... Siempre lo recuerdo con muchas emociones... y de nuevo siento esa ola de sentimientos revueltos que hacen surgir las lágrimas en los ojos...
Gracias a Cristina, Leatitia, Eva, Marie y todos los que trabajan en Colibrí y alrededor, por bonitas y tiernas llegadas a nuestra Pachamama.
Cecy, William y Luna.
